Esta obra trasciende el soporte físico para convertirse en un puente: una oración divina que une el cielo con la tierra. Escrita a mano sobre las vetas profundas de la parota, la pieza nos envuelve en una atmósfera de protección, alimentándonos de fe y esperanza. Es un recordatorio visual de nuestra naturaleza dual: el caminar constante en este mundo, manteniendo siempre la conexión con lo divino.
120x80x7 cm